viernes, 29 de abril de 2016

"Mi tío abusó de mí hasta los 12 años. No olvido sus manos"

     Esta es la historia de Mayuli Ahumada, que sufrió abusos continuados en la infancia durante seis años y hoy puede contarlo.


     La primera vez que su tío materno abusó de ella, Mayuli tenía seis años. La última vez que lo hizo, ella había cumplido 12.
     Entre las dos frases anteriores caben un punto y seguido y también una niña que iba a dejar de serlo, unos tocamientos que se repetían casi a diario, un posterior intento de suicidio, un rechazo visceral al cuerpo masculino y una muñeca rota por manoseada.
     Seis años así. Como si la cría fuera arcilla y el tío babeara como alfarero.
-¿Qué queda de aquello?
     -Miro mucho las manos de los hombres -nos mira las nuestras sin demasiado disimulo-. Porque él las tenía de una forma muy concreta. Grandes. Con los dedos muy gordos. Con las uñas cortadas en curva... Yo he visto manos así por ahí y todavía me cago viva.
Nos da la suya. Se llama Mayuli Ahumada. Es chilena. Desde los 11 meses de vida reside en Vilanova i la Geltru (Barcelona). Tiene 39 años. Es madre de una hija de cinco y otra de tres. Y no oculta su rostro para contar lo que muy pocas veces se cuenta a cara descubierta: una de cada cinco mujeres ha sufrido abusos sexuales en España durante la infancia.
Mayuli es una de ellas.
-Vinimos a España huyendo de la dictadura chilena. Mi padre hacía chapuzas de fontanero y mi madre era comercial. Al cabo de los años de venir a Barcelona, mi tío les llamó y les dijo que también se venía. Como mis padres estaban trabajando, cada vez que necesitaban canguro, tiraban de él. Así empezó todo.Recuerdo la primera vez: él me acababa de duchar, me secó. Y me dijo que nos íbamos a dar un beso de cine. De adultos. Y lo hizo.
-¿Qué recuerdas de aquello? ¿Vergüenza? ¿Culpabilidad? ¿Miedo?
     -Yo me emocioné mogollón. Si te soy sincera, al principio sentí placer y emoción. Sólo tenía seis años. Yo era una niña, tenía a un tío que me llenaba de regalos y de mimos. Me tocaba sin hacerme daño. Y luego me hacía sentir importante: una persona adulta a la que quieres te dice que tienes un secreto que guardar, entre él y tú, sólo entre los dos... Lo peor viene cuando vas creciendo y te das cuenta de lo que ocurre. Entonces comienza la vergüenza, el odio. Y la culpa. La culpa como una losa.
Si ahora lo cuenta en esta mañana soleada de abril, si ahora nos lo explica al fin con todo detalle después de mucho silencio, es porque la mujer que no dejaba de ser niña participó durante años en una terapia de atención integral a las víctimas de abusos sexuales durante la infancia, en la Fundación Vicki Bernadet (premiada por la Fundación La Caixa). Y desde entonces Mayuli no le tiene terror a los espejos del baño.
     Eran varias veces por semana. Todas las semanas del año. Durante seis largos cursos. Como una obsesión enfermiza. El tío que vivía en la puerta de al lado la reclamaba para todo hasta el punto de que el hermano de Mayuli sentía celos del trato exclusivo que recibía su hermana. La infancia como un Cinexin: cierra los ojos y se sigue acordando de aquellos momentos. Las manos grandes. Las indicaciones de lo que tendría que hacerle a su novio cuando creciera. Lo que pasaba en el sofá. Y la escena del tío lavándose los genitales en la pila para que la niña lo viera.
     -Mi tío abusó de mí desde los seis hasta los 12 años. A los 12 le dije basta. Mis padres estaban en la cocina y yo estaba en su habitación con mi tío, sentada a los pies de la cama. Me vino a decir algo y le contesté: 'Se ha acabado. A mí ya no me tocas más'. El se reía. Me dijo que no podría soportarlo -relata-. Al poco tiempo estaban echando un documental por la televisión sobre abusos a menores, yo lo estaba viendo y me puse a llorar. Mi madre me preguntó qué me pasaba. Le dije que me pasaba lo mismo que a los niños de la tele...
-¿Y ella cómo reaccionó?
     -Decidió que era mejor no contárselo a nadie. Me dijo que si se la gente se enteraba, de mayor no me darían trabajo.
      Así que la chica que quería ser bailarina comenzó a perder el paso. En aquella cueva se le proyectaron muchas sombras: no salía de casa. Su abuela le dijo que la culpa era de ella, por ir «por ahí» a los seis años, «con una faldita, a sentarse en las piernas de los hombres». Sus padres no cortaron las relaciones con el tío.A los 17, la chica trató de suicidarse tragándose un bote de pastillas entero.
     Hoy, Mayuli está en el paro pero rebosa una felicidad sincera. Hoy, el tío de Mayuli está en prisión preventiva a la espera de juicio por abusar de otra sobrina. Y Mayuli cuenta los días que restan para la vista, porque querría ir y mirarle a la cara.
     Ese simple gesto le llevó un siglo. Por ejemplo, bastantes años después de los abusos, el tío comenzó a acudir al taller mecánico en que trabajaba ella, donde acabó de cliente habitual. Llegaba, aparcaba el coche y salía erguido como una vela buscándola con la mirada.
-¿Y tú qué hacías?
     -Me escondía. O agachaba la cabeza. Me daba la impresión de que la culpable había sido yo. Por eso me ponía toda roja y no podía ni verle. Luego ya no. Luego, cuando hice la terapia en grupo, y estuve años con las psicólogas sacándome esto, yo levantaba bien alta la cabeza, como una jirafa. ¿Y sabes qué? Que el que la agachaba era él.
     Lo cuenta porque dice que la gente tiene que saber que esto sucede. Ahora mismo, explica. Al lado de casa. Con quien menos te lo esperas.
    -Hubo un tiempo en que soñaba con que le mataba. En el sueño le atropellaba con el coche. Él se quedaba herido. Y yo bajaba del vehículo y... le meaba encima. En las heridas. Para que le escocieran. Quería hacerlo sufrir. Esto que te cuento era lo que soñaba con veintitantos años... ¿Hoy? Hoy me produce indiferencia.


Mayuli.

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/04/28/5719225ee2704e8b038b45c9.html

jueves, 28 de abril de 2016

Su padre la abusó durante 6 años y lo contó en Facebook

     Milagros, una joven de 20 años, publicó una carta en la red social para dar a conocer el calvario que vivió con su progenitor cuando era niña.


     "Me llamo Milagros, tengo 20 años, soy de Argentina; y vivo en San Francisco, Córdoba", puede leerse en el segundo párrafo de la carta que escribió y fue publicada en la página de Facebook "No más gritos sin voz". 
A través del escrito, la joven contó su historia. "Durante 6 años -escribió- de mi infancia, fui abusada sexualmente por parte de mi progenitor, fueron 6 años de amenazas y violencia física, emocional y psicológicamente. Me decía que era un juego, en donde solo podíamos jugar él y yo".

     "Este silencio lo llevé conmigo por años y cuando adquirí mi mayoría de edad se lo conté a mi mamá, la cual se aterrorizó, por mi historia y por su historia (la cual no conozco completamente)", añadió. 

     Hace 15 días, la joven denunció a su papá. "Recordé cosas -relató- que pensé que tenía 'muertas' dentro de mí, conté cada detalle, cada situación vivida, cada palabra, cada gesto. Pero.. cuando salí de la policía me sentí tan... completa; libre; imaginé que podía 'volar'... Qué sensación". 

     Milagro comentó que desde hace dos años está con tratamiento psicológico y que actualmente cuenta con el apoyo de su mamá, su novio y sus amigas. "Hoy sus amenazas -agregó- me alimentan mucho más mi fortaleza, me dan ganas de seguir adelante para ponerle un punto final a todo esto. Es solo el comienzo, pero lo peor ya pasó y estoy bien firme para todo lo que pueda venir"


Su padre la abusó durante 6 años y lo contó en Facebook

http://www.tiempodesanjuan.com/elpais/2016/4/27/padre-abuso-durante-anos-conto-facebook-131671.html

lunes, 25 de abril de 2016

Por Una Infancia Sin Dolor...

     Para los que no me conocen: me llamo Micaela, tengo 17 años y soy de Argentina, Buenos Aires. Como muchos de ustedes soy también una sobreviviente de abuso sexual infantil por parte de mi padre, empezó cuando tenía 4 años más o menos, con algo tan inocente como es un oso de peluche. Él tenía un gorila de peluche y yo una osita y me decía que eran novios y que él me iba a enseñar cómo había que jugar, Chicho se llamaba el gorila y Corazón mi osita. Era chiquita pero me acuerdo.
     Tiré mil veces a Chicho con la esperanza de que ahí todo iba a terminar, era tan inocente...
     Hasta el año pasado no había hecho público todo esto, tenía miedo de que me juzgaran, no sé... ahora ya no. Hace un tiempo una persona me dijo que con mis cartelitos o hablando del tema no ayudaba en nada, tal vez tenga razón pero ¿saben qué? con 17 años no puedo ayudar como quisiera, solo puedo decirles a todos los sobrevivientes que NO se callen, me costó mucho entenderlo pero nosotros no tuvimos la culpa y la vergüenza la tiene que tener nuestro abusador/a, no nosotros. Por eso doy la cara y les digo a todos ustedes que si saben de algo no miren para otro lado! Voy a estar eternamente agradecida con mi colegio por haber denunciado, el único que supo e hizo algo.





Mica como muchos la llamamos de cariño es mi héroe. Tan joven ha tenido la valentía de gritar su verdad, y a pesar del dolor y los espaldarazos de amigos y familia sigue adelante luchando por una infancia libre y sin dolor. NO AL ABUSO SEXUAL INFANTIL!!





Hay que romper las cadenas de abuso y maltrato!

miércoles, 2 de marzo de 2016

Mejor Película 2015. Ganadora del Oscar

Spotlight


      Spotlight es la historia de un grupo de periodistas que descubre uno de los secretos mejor guardados del Vaticano: los abusos sexuales cometidos por sacerdotes durante años en Boston, Estados Unidos. No fue sorpresa sus seis nominaciones, pero lo que nadie esperó fue cuando Morgan Freeman la anunciara como ganadora a ‘Mejor película’
 
Estas son las claves de por qué se llevó con justa razón el galardón de la noche
 
1) Filmada de manera sutil y con suma sencillez, el trabajo del director,Thomas McCarthy, fue increíble. Hasta en el detalle de recrear exactamente las oficinas y pasadizos del Boston Globe. Dicen que en lo simple está el detalle.
 
2) El guión escrito por McCarthy y Josh Singer es excelente, no aborda la pederastia con los típicos clichés de montruos y seres sociópatas; toda la película se basa en las emociones, confusiones e impotencias de los protagonistas, buscando la verdad, la justa verdad. 
 
3) La película es una oda al periodismo de investigación. Mientras que trascurre los minutos, los reporteros escarban donde nadie se había atrevido y se vuelve una crónica de cómo se debe informar e investigar pese a la desfachatada censura.
 
4) Spotlight es una película que nunca aburre, y todo ello es también crédito de las actuaciones. No es en vano que haya ganado como ‘Mejor reparto’ en premios como el de ‘Sindicato de actores’. Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams, Brian d'Arcy James y Liev Schreiber son piezas claves en el engranaje de la cinta. 
 
5) Es una constante denuncia y un grito para los que callan. McCarthy acusa sin alegorías sino directamente a los padres que callan, a los abogados que cubren y a la prensa que no va más allá y se queda en el mundo de Facebook y Twitter.
 
6) Y lo más importante, está basada en hechos reales que son crueles como para que, quién vea este film se sienta interesado y afectado emocionalmente.
 
Gran película que es indispensable de ver y que es muy probable que se vuelva un clásico del cine actual . Por cierto, estas fueron las palabras de Michael Sugar, productor del film al recoger el Óscar: “Papa Francisco, es hora de proteger a los niños y restablecer la fe", la frase controversial de la noche. 

10 cosas que debés saber sobre el abuso sexual infantil


10 cosas que debes saber sobre el abuso sexual infantil



          Según las estadísticas, una de cada cinco mujeres y uno de cada diez varones fueron víctimas de abuso sexual durante la infancia. Qué señales debemos atender y cómo actuar.
¿Qué es el abuso sexual infantil?
          El abuso sexual se da cuando un adulto o un menor de mayor edad obliga a un niño a mantener contacto sexual. Para lograr su objetivo, el abusador puede emplear la fuerza física, un soborno, amenazas o aprovecharse de la ingenuidad de la criatura.
Se considera abuso sexual infantil por parte de un mayor u otro menor a los siguientes actos:
* Tocar los genitales de un niño
* Hacer que un menor acaricie los genitales
* El contacto con los genitales de un niño mediante la boca
* Acariciar al niño con los genitales
* Penetrar vaginal o analmente a un menor
* Mostrarle el pene o la vagina a un niño
* Poner en contacto al niño con pornografía
* Hacer participar a un menor de producciones pornográficas

¿Son comunes los casos de menores víctimas de abuso sexual?
Lamentablemente sí. Se da más frecuentemente de lo que las personas creen. Según las estadísticas, una de cada cinco mujeres y uno de cada diez varones aseguran haber sido víctimas de abuso sexual durante la infancia.
¿Quiénes son potenciales abusadores?
         Lo habitual es que los victimarios sean adultos o niños mayores que forman parte del entorno social del abusado. En ocho de cada diez casos denunciados, los niños aseguran conocer a abusador quien, por lo general, es una persona en la que confiaban.
¿Cómo me doy cuenta si mi hijo es víctima de abuso sexual?
          La mayoría de los padres creen que sus hijos les contarán a ellos o a otro mayor en caso de que alguien los violentara sexualmente. Lamentablemente esto no siempre es así y se debe a que los abusadores suelen amenazar o convencer a los niños para que no cuenten lo sucedido. Por su parte, el menor puede sentirse responsable por haber sido abusado, creyendo inclusive que será castigado si es descubierta la verdad.
    Sin embargo, si el niño decide contarlo lo hará de una manera muy confusa. Probablemente elija contárselo a un amigo, quien a su vez se lo relatará a sus padres. Sólo son capaces de hablar de lo sucedido aquellos niños a los que previamente se les ha hablado sobre el tema ya sea en su casa o en la escuela. Por lo antes expuesto, los padres deberán estar atentos a los cambios en el comportamiento de sus hijos.
¿Cuáles son los síntomas psicológicos? 
* Manifiesto temor por parte del niño a una persona (inclusive el padre o la madre) o a permanecer en determinados lugares
* Reacciones anormales al ser indagado acerca de si fue tocado por alguien
* Alteraciones del comportamiento (como orinarse en la cama)
* Evitar realizar sus deposiciones
* Pesadillas frecuentes
* Protagonismo repentino de su genitalidad
¿Cuáles son los síntomas físicos? 
* Secreciones no habituales en el ano o la vagina
* Manifestaciones de dolor en el ano o en los genitales
* Enrojecimiento o sangrado en la vagina o en el pene
* Surgimiento de enfermedades de transmisión sexual (chlamydia, gonorrea, etc...)
* Infecciones urinarias frecuentes (en las niñas)
* Embarazo
¿Qué debo hacer si mi hijo me cuenta que sufrió abuso sexual?
       En primer término debés escuchar al niño con toda la seriedad que el caso amerita, sobre todo considerando que los niños suelen ignorar aquellas cuestiones que los hace sentir incómodos. Cuando un menor que denuncia el estar siendo abusado es ignorado por sus padres o éstos no le creen, no considerando el pedido de ayuda, es común que el niño no se arriesgue a mencionar nuevamente el problema. Esta situación pone en riesgo al niño de sufrir abusos reiterados durante meses o años.
     Por ello, es crucial que le expliquen la importancia de hablar acerca de aquellos sentimientos incómodos. Escuchá con suma atención los motivos por los cuales no contó la situación antes y dejale totalmente en claro que, bajo ningún concepto, lo sucedido es su culpa. Demuéstrale todo tu amor, bríndale tranquilidad y asegúrate de que quede claro que vas a ayudarlo. Si la situación te enoja, esforzate para que tu hijo sepa que ese sentimiento, de ningún modo, está dirigido a él. Expresale tu reconocimiento a su valentía por habértelo contado y mostrale que comprendés su temor, sobre todo si fue abusado por un familiar o una persona cercana a la familia.
Un aspecto de vital importancia, una vez enterada del asunto, es que lleves a tu niño al pediatra. Este deberá revisarlo y descartar que existan lesiones de algún tipo o haya contraído alguna enfermedad. También te recomendamos que lleves al menor a una consulta con un psicólogo.
¿Debo realizar la denuncia en la policía?
        Sí. Reportar el abuso ante las autoridades pertinentes ayudará al menor a sentirse protegido. Además, el acto de realizar la denuncia formalmente ante la ley dejará en claro al menor que fue una víctima y que debe contar su verdad sin avergonzarse de ello.
¿Cómo puedo prevenir el abuso sexual?
       De acuerdo con lo aconsejado por la Academia Americana de Pediatría, es recomendable considerar los siguientes aspectos:
1) Diálogo: Explicale a tu pequeño qué es el abuso sexual. Si la escuela a la que asiste le da información sobre esto, conversa con él sobre lo que allí aprende.
2) Partes privadas: Enseñale las partes privadas del cuerpo y los respectivos nombres de esas partes. Comentale que su cuerpo le pertenece y enseñale a pedir auxilio ante una situación en la que se sienta violentado.
3) Poné atención: Prestá suma atención si tu niño desea comentarte algo y, más aún, si hacerlo le resulta difícil.
4) Entorno: Tomate tiempo para conocer a los adultos y a los niños que pasan mucho tiempo con tu hijo. Realizá visitas inesperadas en los lugares en lo que dejes a tu niño para que lo cuiden.
Mediante estos consejos y a través de la cercanía, la atención y la observación de tu hijo, podés evitar un problema que puede marcarlo para toda la vida.
 ¿Cómo hablar con los chicos sobre el tema?
        Según Jill Starishevsky, fiscal neoyorquina especialista en casos de abuso infantil y crímenes sexuales y autora del libro "Mi cuerpo me pertenece", el primer paso para resguardar la salud sexual de un niño es que los padres rompan con sus propios tabúes en torno a la sexualidad de sus niños y puedan de a poco hablar sobre el abuso sexual como una extensión del tema.
        En su libro "Mi cuerpo me pertenece", uno de los pocos libros que trata el tema del abuso sexual en un lenguaje adaptado para niños entre los 3 a 8 años de edad, Jill asegura que la primera herramienta para prevenir el abuso sexual es enseñarle a los niños desde temprana edad que su cuerpo es suyo. Y que nadie puede tocarlo, ni incomodarlo ni hablar sobre sus partes privadas.

Chicos
Fuente: Babysitio

LAS CONSECUENCIAS DE LA VIOLENCIA

Investigación: el abuso infantil cambia la estructura del cerebro

          
          Descubrieron que las áreas que procesan un abuso sexual quedan "desatendidas" por el cerebro y su aspecto es más delgado. Esto podría tener un efecto protector para el niño, aunque también sería la base de problemas durante su vida adulta, como la disfunción sexual.
          Una nueva investigación analizó cómo influye el abuso sexual infantil y el maltrato emocional durante la niñez en el desarrollo de diferentes regiones del cerebro. En particular, en aquellas áreas vinculadas con la sensación genital y la autoconciencia.
          “La disfunción sexual es un síntoma clínico frecuente en las mujeres que fueron víctimas de abuso sexual infantil. El mecanismo exacto que media esta asociación aun es poco conocido”, se resume en el sitio web de American Journal of Psychiatry, donde se publicó el estudio. Los autores evaluaron la relación entre la experiencia del abuso infantil y el adelgazamiento neuroplástico de la corteza cerebral, según la naturaleza de la experiencia de abuso.
Para esto, examinaron el cerebro de 51 mujeres adultas y médicamente sanas que fueron abusadas durante su niñez, e investigaron si las diferentes formas de abusos en la infancia se asocian con un adelgazamiento de la corteza cerebral en diferentes áreas.
Christine Heim, directora del Instituto de Medicina Psicológica de la Universidad de Medicina Charité de Berlín, y Jens Pruessner, director del centro McGill para Estudios en Envejecimiento de la Universidad McGill de Montreal, fueron los líderes de esta investigación que se basó en la premisa de que el cerebro, al igual que los músculos, se desarrolla a partir de su uso; por eso, las áreas que se “usan” más, suelen ser más gruesas.
          ¿Las conclusiones? Descubrieron que la corteza es más delgada en las áreas del cerebro que procesan un abuso, ya que el cerebro las deja “desatendidas”. “Si el abuso fue de tipo sexual, vimos cambios en la corteza somatosensorial, el área (del cerebro) que procesa la entrada desde el cuerpo para crear sensaciones y percepciones”, explicó Pruessner a Time.com, tal como publica CNN. Lo que significa que esta corteza (que representa a los genitales) es más fina que el promedio. Mientras tanto, aquellas personas que fueron sometidas a un abuso emocional durante su niñez presentaron un adelgazamiento cortical en las regiones correspondientes al auto-conocimiento y auto-evaluación.
          Los autores de la investigación (titulada “Disminución de la representación cortical de campo somatosensorial genital después de abuso sexual infantil”) entendieron que esta plasticidad neuronal, este cambio en la corteza del cerebro durante el desarrollo de la persona, “puede tener un efecto protector para el niño que vive en condiciones abusivas, y además puede ser la base del desarrollo de problemas de conducta, como la disfunción sexual, durante su vida adulta”.
          El abuso sexual infantil se da cuando un adulto o un menor de mayor edad obliga a un niño a mantener contacto sexual. Para lograr su objetivo, el abusador puede emplear la fuerza física, un soborno, amenazas o aprovecharse de la ingenuidad de la criatura.

Abuso sexual infantil / Foto: Thinkstockphotos

http://entremujeres.clarin.com/hogar-y-familia/hijos/abuso-infantil-cambia-estructura-cerebro_0_1334276097.html

miércoles, 21 de octubre de 2015

Los síntomas que develan un drama secreto

El 50% de los chicos que han sido abusados se lo cuenta a un amigo, y el 20%, a la madre, según cifras de una asociación civil

Son tragedias personales, íntimas y secretas que jamás se olvidan y dejan heridas indelebles en el alma. Las consecuencias del abuso sexual infantil muchas veces se arrastran de por vida. Y por cada caso que sale a la luz, existen cientos de otros que permanecen ocultos.
Según datos de la asociación civil Salud Activa, "el 30% de las víctimas no se lo cuenta jamás a nadie porque teme a la reacción de los demás, ya sea por sentimientos de culpabilidad o de vergüenza. Otro 50% elige a un amigo de su mismo sexo como confidente, y un 20% se lo cuenta a su madre o a otro familiar".
La psicóloga Elvira Berardi, titular de la Fundación Educando para Prevenir la Violencia (Funprevi) sostiene que es muy difícil establecer qué porcentaje de casos realmente se denuncian y a quién. Pero según su experiencia, los niños más pequeños muchas veces se lo cuentan a sus abuelas; los adolescentes suelen confiarles este secreto a sus amigos más íntimos, y los adultos, generalmente después de muchos años, se animan a contarlo en la terapia o en grupos de autoayuda.
Hay que tener en cuenta que el abuso sexual no es un hecho único y violento, como una violación. "Es más bien un proceso en el que un adulto ejerce su poder afectivo y va avanzando en la intimidad del niño y capturando su voluntad de a poco", señala la psicóloga Beatriz Müller, directora de la ONG Salud Activa.
Frecuentemente, el abuso se produce dentro de la familia, por parte de alguno de los padres (biológicos o no), o de un familiar cercano. El niño no puede contarlo, porque se siente culpable y teme que si devela su secreto se destruirá la familia. Son menos los casos en que el abusador es un maestro, otro niño o un extraño.
Pero éstos son, naturalmente, los que más se difunden. Uno de los preconceptos más difundidos respecto del abuso sexual es que está ligado a la pobreza o a un bajo nivel educativo. Sin embargo, es un drama que se produce en todas las clases sociales. También es difícil prevenir los abusos, pero es importante enseñar a los chicos que su cuerpo les pertenece y que nadie tiene derecho a hacerles algo que ellos sientan que no está bien.

El silencio de los inocentes

Cuando no pueden contarlo -a veces ni siquiera tienen las palabras para hacerlo-, los niños dan señales de lo que está pasando, generalmente a través de síntomas en su conducta y en el cuerpo (ver recuadro).
Hay chicos alegres que se vuelven introvertidos y pierden etapas evolutivas. Empiezan a hacerse pis y caca encima otra vez, o vuelven a la mamadera. También hay que estar atentos a las conductas muy sexualizadas, como el exhibicionismo o los intentos de tocar los genitales de otras personas.
"Hay chicos abusadores, que generalmente fueron abusados. O están siendo testigos de situaciones de sexualidad que no entienden, y repiten conductas", advierte Müller.
A veces, inventan personajes, porque no pueden decir quién los está abusando. Pero hay que creerles. "Los niños no mienten cuando se trata del maltrato sexual -dice Berardi-. Cuando se conoce un abuso, hay que pedir ayuda profesional, y jamás silenciarlo."
Muchas veces, son los docentes quienes detectan estas señales de alarma en los chicos, o llegan a sus oídos denuncias, por parte de las víctimas o de sus compañeros. Lamentablemente, no siempre intervienen, ya sea porque no se sienten preparados para ello, o porque temen represalias por parte de los padres o de sus superiores.
"Las secuelas psicosomáticas del abuso sexual tarde o temprano aparecen como trastornos alimentarios, digestivos, endocrinológicos, depresión e intentos de suicidio", detalla Berardi.
Es sumamente importante intervenir temprano, para frenar el abuso y evitar que las víctimas pasen años peregrinando por consultorios, con su tragedia secreta y una mochila cargada de síntomas que eterniza el abuso que sufrieron en la niñez. Hay que quebrar el silencio.

Las huellas del abuso

En niños menores de 6 años: sangre en el recto o en la vagina, fisuras, infecciones, dolor al sentarse o al andar. Manifestaciones de sexualidad inapropiadas para la edad, masturbación o juegos sexuales. Rechazo del contacto afectivo, aversión a determinada persona o lugar. Pesadillas y miedos recurrentes. Retroceso en el comportamiento (orinarse en la cama, chuparse el dedo, llorar excesivamente). Miedo a que los bañen o vean desnudos
De 6 a 12 años: miedos, fobias, insomnio, ansiedad y depresión. Comportamiento sexual provocador, impropio para su edad. Fugas del hogar. Falta de concentración, bajo rendimiento intelectual y pérdida de interés por lo escolar
De 12 en adelante: ideas de suicidio. Sexualización de todas las relaciones. Asumir el rol de la madre en la familia. Ausentismo escolar, alcoholismo o consumo de drogas

jueves, 9 de abril de 2015

¿Hay alguna relación entre la enfermedad y los secretos familiares?


La relación entre enfermedad y secretos familiares se hace bastante evidente en el estudio de los árboles genealógicos. La familia es como una olla psicológica llena de secretos, tabúes, silencios, vergüenzas.

Hay asesinatos, locura, robos, infidelidades, cárcel, incesto, abusos… Así, la enfermedad no es la solución del problema, sino una invitación a enfrentar un conflicto familiar que se ha mantenido secreto. Como escribió Françoise Dolto: “Lo que es callado en la primera generación, la segunda lo lleva en el cuerpo.”


¿Qué cosas, a nivel metagenealógico, cargamos en el cuerpo?
En el lado derecho está la herencia paterna. Lado izquierdo: herencia materna. El vientre: la madre. Problemas de espalda: cargas a los padres. Padres divorciados, o separados: puntas de los pies se separan. Miedo a la sexualidad: pelvis movida hacia atrás. No te han amado: pecho endurecido e insensible…
¿Si no uso palabras para expresar mi dolor, lo expresaré con mi cuerpo?

Anne Ancelin Schützenberger dice: “Los duelos no hechos, las lágrimas no derramadas, los secretos de familia, las identificaciones inconscientes y lealtades familiares invisibles pasean sobre los hijos y los descendientes. Lo que no se expresa por palabras se expresa por dolores”.

O por accidentes, como el caso de una biznieta que pierde su virginidad por accidente a los siete años (jugando al salto de pértiga) y estudiando su árbol, descubre que su bisabuela fue fruto de una violación, concebida en la misma fecha que ocurrió el episodio.

¿Cómo se pueden observar los secretos en el árbol genealógico?
Cuando el árbol quiere desvelarte un secreto, crea una estructura, algo que se repite, con eso pretende llamar tu atención. Por ejemplo una fecha que se repite, un estilo de elección de la pareja, unos accidentes con ingredientes similares. Estos secretos se guardan por vergüenza, por pudor, por proteger a los niños o autoprotegerse ante la sociedad.

¿Dónde se sitúan esos secretos?
Cada secreto que tenemos podemos encontrarlo en ocasiones en el estrato que le corresponde (los cuatro egos):

-Mis ideas locas secretas, podemos identificarlas en el nivel de mis bisabuelos.
-Mis emociones secretas, están en mis abuelos.
-Mis secretos sexuales-creativos, están en mis padres.
-Mis secretos materiales, de territorio, están en mis hermanos.
¿Más sobre los secretos…?
Nunca debemos contar secretos a los niños, es un Abuso con mayúsculas.

Sabemos además el poder de la comunicación no verbal, si alguien delante de ti se calla una información importante, se delatará tarde o temprano . Freud decía que “Aquel cuyos labios callan, conversa con la punta de los dedos. Se traiciona por todos los poros”.

ClaudineVegh decía que “…vale más saber una verdad, aun cuando sea difícil, vergonzosa o trágica, que ocultarla, porque aquello que se calla, es subordinado o adivinado por los otros y ese secreto, se convierte en un traumatismo más grave a largo plazo”.

Los secretos hay que airearlos si son del presente, de la manera más adecuada y en el momento más propicio, o sanarlos con la psicomagia si son del pasado. Una herramienta útil es dibujar el árbol sanado. Se trata de hacer una obra en la que representemos a todos los miembros, con dibujos o fotografías pegadas a modo de collage. A cada uno le pondremos su finalidad cumplida, todo aquello que les damos nos lo damos a nosotros mismos, y ahí aparecerán todos los secretos convertidos en bendiciones.

El árbol guarda secretos, al tiempo que puede intentar desvelarlos. En todo árbol aparece en un momento determinado un héroe, el que lo sana y se sana, aquel que se atreve a construir el árbol genealógico.

No existen los árboles sanos porque vivimos en una sociedad enferma. “La sanación del árbol consiste en quitar la repetición, comprenderla, o repetirla en una forma positiva” 
Alejandro Jodorowsky

miércoles, 18 de marzo de 2015

Carta de una víctima de abuso sexual a los papás.

Esta es la reflexión de una mujer que a los 8 años fue agredida por un miembro de su familia.

Mamá o papá:
Entiendo que estos temas te incomodan, más aún porque crees que es posible que le pase a otro y no a ti. Consideras que una violación o agresión sexual dentro de tu propia casa es una locura.
Pero debes quitarte la venda de los ojos para que a tu hijo o a tu hija no le pase lo que me pasó a mí. Yo sufrí mucho en silencio, incluso aún lo hago. Nunca pude contárselo a nadie de mi núcleo familiar por miedo a ser juzgada, a que pensaran que era mi culpa y que yo me lo había buscado.
Lo primero que tienes que saber es que si ya pasó, si a tu hija o a tu hijo ya lo tocaron o lo besaron sin su consentimiento, hay que actuar. Debes salir directo a denunciar al depravado o depravada ante la Policía o ante la Fiscalía; no sientas vergüenza ni pienses que fuiste un mal padre. Son episodios que se pudieron evitar, sí, pero que finalmente pasaron y el daño ya está hecho.
Si tu hijo no te contó y te sientes engañado, no lo culpes. Una niña o un niño no mienten porque sí, no engañan o simplemente guardan silencio por convicción; seguramente, fue empujado a hacerlo. Tal vez tú no lo sepas porque él o ella lo callaron, pero es probable que haya recibido amenazas de muerte. Pudieron decirle que si hablaba los mataría a ustedes o le quitaría la vida a él. También pudo creer, como me pasó a mí, que los besos malintencionados, las ‘tocaditas’ o las prácticas aberrantes a las que fue sometido eran su culpa y, al principio, solo un juego. O quizás solo quiso conservar a su familia, pues a pesar de tener 6,7, 8, 9 o 10 años –en mi caso fueron 8-, sabía que, de contar, esta se iban a destruir.
Intenta ponerte en sus zapatos. Eres un niño que no miden más de 1,20 metros de estatura; en el colegio, rezas para que las horas sean más largas, para que en la casa no te dejen solo con el abusador ni un par de minutos, para que no te toque, para que no te bese; para que alguien note lo que está pasando y simplemente te proteja, sin contárselo a nadie.
Llegando a la casa, te pones nervioso, te sudan las manos y sientes repulsión a su olor. Él te lleva algún lugar para que no lo descubran. Allí te besa tus partes íntimas. Todos los días, por semanas, meses o años…
¿Qué sentiste? ¿Asco? Imagínate lo que pudo sentir tu hijo, lo que sentí yo, que somos solo víctimas.
Aunque no debes pensar que eres culpable, sí tuviste algo de responsabilidad. Algo falló, y debes preguntarte qué fue.
Seguramente le confiaste tu hijo a otro, a un extraño o a un familiar, a cualquiera, pese a que esa tarea que era exclusivamente tuya. También pudo pasar que tu hijo te lo haya dicho y tú no le hubieras hecho caso.
Créeme, los abusos sexuales puede cometerlos cualquiera, desde el papá biológico hasta el vecino, y si no estás pendiente el delito se comete con más facilidad. Nunca debiste dejar a tu niño en manos de cualquiera; nunca debiste pensar que esa persona no sería capaz de hacerle daño. Como están las cosas, cualquiera puede tocarlo, luego besarlo y luego… lo inimaginable.
Para completar, seguramente no te ganaste su confianza. Ganársela toma tiempo. No se consigue con gritos ni amenazas, se obtiene con amor y paciencia.
No es difícil blindar a tus hijos de esas agresiones. Basta con pasar momentos juntos, hablarle con sinceridad, vivir en un lugar donde no haya hacinamiento, donde no duerman unos sobre otros, donde tu hijo crezca en un ambiente sano, donde no haya peleas ni maltrato.
Si te enteraste de que fue violentado, solo apóyalo, háblale. Si por el contrario tienes dudas de que actualmente lo sea o incluso todavía eres de los que piensan que eso le pasa a cualquiera pero no a tu hijo, cuya vida es perfecta, llévalo a un lugar apartado, donde nadie más los escuche. Háblale con el corazón, pregúntale y prométele que le guardarás su secreto, así no sea verdad y vayas casi que de inmediato a denunciar.
En unos años, si no es ya, tu hijo te lo agradecerá.
Con sentimiento, una víctima de abuso sexual que no quiere que su historia se repita.
ALEJANDRA P. SERRANO GUZMÁN
aleser@eltiempo.com

Tomado de: http://www.eltiempo.com/multimedia/especiales/mujeres-victimas-de-abuso-sexual-en-bogota-carta-a-papas-/15372115

miércoles, 18 de febrero de 2015

Sentí que quería hablar del abuso...

Lo mismo me ocurrió, al escribir mi blog y hablar sobre el abuso, una de mis hermanas dijo que yo hablaba horrores de mi padre y le dijo a él que me pidiera eliminar el blog, yo le dije que no lo haría pues no estaba dañando a nadie solo decía mi verdad...

Tomado de: https://www.facebook.com/Sobrevivientesdelincesto/posts/792184214198033

A pesar de que ya había confrontado muchos de esos miedos y falsas creencias acerca de lo que significa hablar del abuso, habían muchas capas para llegar a eso: como en todas las otras cosas que hay en el proceso de recuperación.

Otra capa empezó a salir a la superficie en el año anterior de cuando mis padres me demandaron por hablar del abuso. Escuche de que la salud de mi padre se estaba deteriorando tanto física como mentalmente. A pesar de que me sentí mal por el, también su posición vulnerable me dio mucha rabia.. Mis sentimientos me confundieron pero los analice y descubrí de donde se originaban. Yo pensé que debería parar de hablar de mi abuso, ahora que mi papa estaba en una condicion tan debil.

Ya que mi padre no estaba fisica, emocional y mentamente mas fuerte que yo, me dio temor de que pudiese estar tomando ventaja de alguien que no podia defenderse por si mismo.

Tuve miedo de hablar de las cosas que el me hizo,. estaria descontado su personalidad de la misma manera que el lo hizo conmigo. Temi ser abusiva.

Mi madre dijo de mi " Ella siempre quizo atencion y reconocimiento, pero en una manera negativa, ya que solo queria siempre estar satisfecha.. Me arrepiento de haberla criado para que fuese tan egoista y consentida" " Ella tampoco tiene escrupulos, es nociva, extremista y sin limites o conciencia."

Esta claro de que mi madre cree que yo he sido malvada desde muy pequeña, y que a pesar de que ellos trataron de inculcarme bondad, mi maldad y mi dureza de caracter pudo mas que sus deseos.

Ellos me hicieron que yo aceptara una identidad que hiciera mas facil sus vidas, para proteger sus sentimientos y su reputacion e ingnorar mi valor como persona, asi no podria quejarme o protestar.

Al reconocer lo que verdaderamente es el abuso, me di cuenta que contar mi historia no me hacia ser abusiva.. Herir los sentimientos de alguien no es lo mismo que abusar, Abuso seria tener poder sobre alguien, y yo no le estoy quitando el poder a mi padre. Estoy reclamando mi propio poder y ejerciendo mi derecho de contar la historia de mi vida.

Al enfrentar la verdad de mi valor e identidad, tambien reconocia mas verdades universales.. Yo no cause en mis padres un disturbio emocional, El que tenian era causado por sus propios problemas, El pedirme que yo me hiciera responsable de eso era disfuncional, El que esperaran eso de mi desde cuando era una niña estaba muy mal.

Yo no tengo poder para hacerlos sentir malos o buenos, tampoco cuado esta pequeña.Yo hice mucho para hacerlos felices con la esperanza de que me amaran. Pero yo ya no vivo en esa fantasia.

Mi silencio no era bueno para nadie, aun incluyendo a mis abusadores.. Esos tipos de secretos son destructivos para cualquiera que los quiera mantener. La verdad no destruye familias o personas, como lo hace la mentira..

Para que ocurra un incesto en una familia, se necesita mas que una victima y un abusador. Es parte de un sistema completo y disfuncional.

Al exponer mi abuso les daba, a toda la familia, la oportunidad de aprender a relacionarse de una manera mas saludable y funcional,. Fue decicion de ellos seguir viviendo en la mentira, eso no significa haberles causado daño al presentarles esa oprtunidad.

Diciendo la verdad.

Hay una enorme resistencia para revelar un abuso. Mantener el secreto era necesario para sobrevivir cuado era solo una niña. Es dificil de aceptar que nuestra vida ya no depende de nuestro silencio.

Alguna parte de la resistencia de hablar del abuso, viene de la mismo razon que teniamos cuando estabamos niños:


–Yo pensaba que era mi culpa.
– Pense que de alguna manera yo lo habia bucado.
–Tenia miedo de ser culpada.
–Temia que no me iban a creer
–Me habian dicho que yo causaba problemas.
–No confiaba en mi misma de saber que era lo que habia experimentado..
Quizas yo lo habia inventado o malinterpetrado.