sábado, 18 de marzo de 2017

Delitos de abuso sexual serán castigados con el todo el peso de la ley.

Mar 17, 2017.  Finalmente se empieza a hacer un esfuerzo por una verdadera justicia!
Por orden de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, a los condenados por delitos de explotación y abuso sexual de niños y adolescentes cometidos en forma continuada no podrán otorgárseles los beneficios procesales establecidos en la ley ni habrá lugar a la aplicación de fórmulas alternativas de cumplimiento de pena. Es decir, si la condena es de 30 años, pasarán ese tiempo tras las rejas, explicó una fuente judicial.
 Tal decisión está contenida en la sentencia Nº 91, publicada el 15 de marzo, redactada por la magistrada Carmen Zuleta de Merchán y avalada por el resto de sus colegas.
En la sentencia, la Sala Constitucional resolvió que los hechos punibles que ocasionan un alto impacto social y que constituyen delitos atroces, por sus graves violaciones a los derechos humanos, son los siguientes: violencia sexual cometida en forma continuada; acto carnal con víctima especialmente vulnerable; prostitución forzada; esclavitud sexual; tráfico ilícito de mujeres, niñas y adolescentes, y trata de mujeres, niñas y adolescentes.
Dichos delitos pertenecen al derecho internacional humanitario y Venezuela se comprometió a castigarlos, según convenios suscritos, indicó la sentencia.
Triple responsabilidad. Explican los magistrados que la responsabilidad del Estado en la violación de los derechos humanos puede ser considerada:
a) de manera principal como actor, cuando se comete la violación de los derechos humanos por funcionarios del Estado;
b) de manera solidaria, cuando el Estado tenía conocimiento de una situación de riesgo “real e inmediato” realizado por los particulares y no adoptó medidas razonables para evitarlo, y
c) de manera subsidiaria, cuando a pesar de no tener conocimiento inmediato de la situación de riesgo real e inmediato, no incorpora en el ordenamiento jurídico (por omisión) o no aplica (por acción) un conjunto de disposiciones normativas que regulen a futuro aquellas conductas violatorias graves de derechos humanos por parte de los particulares.
La Sala Constitucional realizó tales consideraciones al confirmar una condena de 26 años, seis meses y 22 días emitida contra Alfonso Nicolás de Conno Alaya, acusado de abusar de una hijastra por más de 14 años. Sus defensores intentaron que el TSJ anulara esa condena.

jueves, 26 de enero de 2017

Condenado a 21 años de prisión por violar a niña durante siete años

La justicia venezolana condenó a 21 años y 8 meses de prisión a un sexagenario por abusar sexualmente de una niña durante siete años, hecho ocurrido en Maracay.
El Ministerio Público informó en nota de prensa que “mediante el acervo probatorio” se logró esta condena contra José de los Reyes Vázquez, que fue acusado por los delitos de abuso sexual a niña en acción continuada y acoso u hostigamiento, previstos en la legislación local. El sentenciado cumplirá su pena en el Centro Penitenciario de Aragua, conocido como cárcel de Tocorón.
El 25 de septiembre de 2015, indica la nota, “la víctima, ya con 13 años, acudió junto a su madre” a denunciar el hecho.
“La adolescente indicó que desde que tenía seis años el hoy condenado abusaba sexualmente de ella cuando le prestaba servicio de transporte escolar desde su residencia situada en la urbanización Caña de Azúcar (…) la joven manifestó que este la amenazaba para que no dijera nada a sus padres”.
Tras ello, la policía científica inició averiguaciones que determinaron la culpabilidad del acusado que fue apresado 40 días después de recibida la denuncia.

miércoles, 11 de enero de 2017

En 7 meses se han reportado 64 casos de abuso sexual infantil en Maracaibo




El 70% de los casos ocurre en el entorno familiar o con un allegado cercano. Cuerpos de seguridad reciben, al menos, cinco denuncias al mes en Zulia.

Isabella (nombre ficticio) tiene cinco años y la mirada perdida. Camina de la mano y al paso presuroso de su abuela materna, al tiempo que arrastra —por un brazo— una muñeca de trapo que pareciera que le impusieran cargar.

Se dirige al consultorio de la psicóloga infantil que la trata desde hace ocho meses. Sus familiares y la experta intentan que sane de un trauma que la mantiene retraída, con pesadillas constantes, irritable, y haciéndose pipi de nuevo en la cama: su papá la violaba desde que cumplió los cuatro.
El caso —al igual que los 64 que registra el Consejo de Protección del Niño, Niña y Adolescente (Cpnna),  en lo que va de año— sucedió en la capital zuliana, el último trimestre del 2015. La pequeña era abusada sexualmente por su propio padre, un médico marabino, cuyo proceso penal no trascendió a “vox populi”.
Los abuelos maternos fueron quienes descubrieron la terrible tragedia, al notar molestia en las partes íntimas de la pequeña cuando la bañaron durante una de las pocas visitas que el galeno permitía a su casa. La niña contó todo. La madre aseguró que no sabía nada.
Los registros de la institución —que vela por la garantía y restitución de los derechos de los menores en Maracaibo— revelan que la situación se repite con mayor frecuencia este año. De las 64 denuncias recibidas por el ente, 70% señala como victimarios a algún miembro directo del entorno familiar, en su mayoría padrastros, tíos, abuelos, primos y padres biológicos; o algún allegado indirecto: vecino o amigo de la familia. Solo en un caso el abusador fue un empleado de un colegio, explica la coordinadora general del Cpnna, Lorena Borjas, quien considera que el delito debe manejarse como un crimen.

El caso más reciente ocurrió el miércoles pasado, cuando un menor de 17 años, presuntamente, abusó de su primita de 12,  en el barrio El Despertar, al oeste de Maracaibo. El muchacho fue golpeado por los vecinos de la comunidad. Murió el jueves en el HUM.

Isabella, o esta menor de 12 años, representan la proporción estimada por la Unicef en los países occidentales: una de cada cuatro niñas y uno de cada seis niños sufren de algún tipo de abuso sexual.

La dramática situación estremece en el Zulia, en donde el secretario regional de Seguridad y Orden Público, Biagio Parisi, estima que se reporta un promedio de cinco de estos eventos al mes; sin tomar en cuenta que el subregistro del delito es mucho mayor por la ausencia de denuncias, escenario que bien claro deja la Unicef cuando destaca que el 60% de los casos queda oculto y solo un tercio de los chicos afectados rompe el silencio.

Andrés (nombre ficticio) no fue parte de ese tercio. El trabajador social, ahora con 27 años, escondió siempre los abusos sexuales que sufrió, por parte de un primo, desde los siete hasta los 11 años. “Él me amenazaba con hacerle lo mismo a mis hermanos menores o hacerle daño a mis papás. Él tenía 16 para entonces. Yo no me atrevía a hablar por miedo. Después, cuando iba teniendo más conciencia, por vergüenza. Fui criado bajo una cultura machista, y pensaba que pedir ayuda para protegerme era un motivo para que los demás me destruyeran”, lamenta ahora, mientras recuerda que la situación cesó cuando se mudaron de ciudad.

Tanto Borjas como Parisi coinciden en que el silencio no debe instalarse. “¡Es necesario denunciar!”, insiste la coordinadora del Cpnna, mientras agrega que debe haber una mejor campaña de prevención del delito y de llamado a no ocultar el crimen.

“Es un tema que tiene que ver con el deterioro de la sociedad, la falta de valores, situaciones puntuales que alteran la conducta, como el consumo de alcohol o drogas. Pero la acción inmediata debe ser la denuncia, sin miedo, ante los organismos de seguridad para que actúen y el violador se dé cuenta de que no es un delito que queda impune”, expone Parisi antes de agregar que así como se ve en zonas rurales y extraurbanas, también se ve en la ciudad, inclusive en las mejores zonas.
Una muestra es reflejada entre las cifras del Cpnna, donde se destaca a las parroquias Cacique Mara y Juana de Ávila con la mayor cantidad de casos en lo que va de año: ocho y siete, respectivamente. “Idelfonso Vásquez” también tiene siete denuncias, al igual que “Venancio Pulgar”. Le siguen las parroquias Antonio Borjas Romero y Cristo de Aranza, con 6. 

“A veces el delito se descubre en audiencias por solicitud de custodia. Y es indagando para otorgar el beneficio cuando sale a relucir que el menor ha sido abusado sexualmente”, revela con asombro la doctora Lisbeth Bracamonte, delegada regional de la Defensa Pública en materia de Protección al Niño Niña y Adolescente, mientras recuerda el caso de dos hermanas, de 13 y 16 años, que eran violadas por el abuelo materno.

“La de 13 era abusada desde los 9 y fue quien se atrevió a hablar”, al igual que un niño de dos años que señaló a su propia mamá. “Ella ya fue imputada. La denunció el abuelo del niño. Cuesta creer que casos así existen”, lamenta.

La abogada penal María Teresa Arrieta destaca que “la  violación en menores es un tema extremadamente delicado por tener la particularidad de ser, algunas veces, manipulado o manipulable”. “Cada situación es muy particular y debe ser muy bien estudiada, tomando en cuenta sus agravantes. Las penas son bastante altas: van de 15 a 20 años de cárcel, según el Código Penal venezolano y la Ley Orgánica de Protección al Niño, Niña y Adolescente”.

Mientras el padre de Isabella se enfrenta a su proceso legal, la pequeña sigue yendo a sus terapias para superar el trauma, uno que jamás se olvida, según los propios expertos en el tema. Otros menores, en peores condiciones, ni siquiera han podido denunciar y siguen siendo víctimas de este delito silenciado.   

Caso Emil Friedman: Al menos 12 niños habrían sido víctimas de abuso sexual



Al menos doce niños, todos de la misma sección de primer grado, habrían sido víctimas de abuso sexual en las instalaciones del colegio Emil Friedman de Caracas, por parte del maestro de natación Richard Marín Torres, quien se encuentra procesado judicialmente por al menos uno de los casos.
La información fue obtenida de manera exclusiva por el portal de investigación La Tabla a través de una agrupación de padres y representantes de la institución educativa, que se ha dedicado a vigilar la investigación iniciada desde finales del mes de junio luego de los padres de un escolar encontraron indicios en su vestimenta íntima que apuntaban a esa posibilidad.
Los datos aportados indican que hay cuatro niños (dos varones y dos hembras) que de acuerdo con exámenes realizados por el Cicpc fueron víctimas de actos que se enmarcan dentro de la tipificación del delito de abuso sexual.
Dos de esos niños han sido sustraídos de la acción jurisdiccional de manera irregular. Uno porque sus padres lo sacaron del país, y otra (una niña) por una acción parecida.
Mientras que otros dos se mantienen relacionados formalmente con el procedimiento. Uno es el niño en torno al cual se hizo la denuncia inicial, y la otra es una niña relacionada de manera especial con la institución educativa porque entre sus familiares hay un trabajador del colegio.
Los otros ocho alumnos han sido examinados por expertos de consultas privadas, quienes han explicado a los padres que presentan características de haber sido sometidos a algún tipo de abuso sexual por parte del mismo docente.
Asimismo el grupo de padres, cuyo vocero exigió no divulgar su identidad, logró contactar a un adulto joven que habría sido víctima, cuando estudió en el centro educativo, del mismo docente, y quien estaría dispuesto a ofrecer su testimonio. Cabe recordar que Marín es maestro en la institución desde hace más de 20 años.
El vocero del grupo de padres también precisó que la defensa del docente imputado ha sido pagada hasta ahora por la dirección del colegio y está a cargo de un cotizado escritorio legal de la capital venezolana.
Precisó que tras determinarse el abuso contra la niña, el director de la institución se vio obligado a reducir el apoyo al imputado y se habría comprometido a retirar el respaldo legal. Sin embargo eso hasta ahora no ha ocurrido.
La pesquisa, con base en los testimonios de los niños, ha logrado determinar que no se cumplían rigurosamente las indicaciones para evitar que los escolares se movilizaran sin vigilancia por áreas de la edificación donde podrían haber sido víctimas del entrenador procesado.

Puntos Que Debes Seguir Para Prevenir Que Abusen Sexualmente De Los Niños

abuso niños

¿Por qué a los niños se les dice que no se suban al coche de un desconocido, pero no se les insiste en que digan «no» a algunas peticiones de personas que conocen?
La reciente detención de unprofesor de Villanueva del Pardillo por abusar sexualmente de siete alumnos del colegio en el que trabajaba ha vuelto a poner encima de la mesa un asunto del que «desgraciadamente» se habla poco, por lo que, según los expertos, «los menores no saben cómo afrontarlo».
Según la psicóloga Pilar Polo, de la Fundación Vicki Bernadet que trabaja en la atención integral, prevención y sensibilización de los abusos sexuales a menores cometidos en el ámbito familiar, «muchos padres no dan las pautas a sus hijos para que aprendan a diferenciar lo que está bien de lo que está mal y evitar, de este modo, que puedan ser víctimas de estos abusos».
No se trata de ser alarmistas, sino de prevenir situaciones que dejan grandes secuelas en los pequeños para toda su vida. «Detectar este tipo de abusos es muy complicado y depende de factores como la edad del niño, el tipo de situación en la que se producen, si hay amenazas…», explica esta experta.
La primera recomendación de Pilar Polo es que los padres mantengan unacomunicación fluida con los hijos y que les observen con atención para poder detectar cualquier cambio de actitud. «Cuando un adulto trata de embaucar con sus “juegos” a un pequeño, el niño se siente importante, muy especial. Cuando se repite en el tiempo el mismo juego, el niño se harta, no le gusta, yempiezan las amenazas para que acceda. El pequeño se siente molesto, preocupado y, de alguna manera, los padres deben percibirlo a través de ciertas señales: está más triste, se enfada con nada, no quiere ir a un determinado lugar, habla menos…».
Margarita García Marqués, psicóloga y fundadora de la Asociación para la Sanación y Prevención de Abusos Sexuales en la Infancia (Aspasi), añade que también hay que transmitirle respeto por el cuerpo. «Si una persona mayor le coge del moflete, le hace cosquillas o le pide que le dé un beso, y el menor no quiere, los padres no deben obligarle por mucho que se trate del abuelo. Los niños deben observar que los padres están de acuerdo con que no se les toque y les servirá de ejemplo para decir “no” en el momento adecuado». Del mismo modo, hay que enseñarle que las partes íntimas nadie debe tocarlas excepto si es el médico, y delante de papá y mamá.

«Guardar el secreto»

Destaca, además, la importancia de hacerles identificar qué cosas les hacen sentir bien y cuáles mal «para que sepan expresar sus sentimientos con facilidad y no se oculte una información tan valiosa y con tan graves consecuencias. Si los padres saben escuchar y tener la paciencia suficiente su hijo poco a poco irá exprensado su sentir».
García Marqués explica que una de las formas más fáciles de tener a los niños contentos es haciéndoles regalos. «Por eso es crucial que sepa diferenciar un regalo de un soborno, en el que se le da algo a cambio de un favor, y explicarle que no debe aceptarlo».
«Guardar el secreto» es otra de las tácticas que emplean la mayoría de los pederastas. Hay que hacerle comprender al menor que hay secretos malos «los que le hacen sentir mal» y debe contarlosa sus padres. Lo hará siempre si se ha generado el ambiente necesario y se le previene de que «aunque sea malo siempre te vamos a querer y proteger», explica la fundadora de Aspasi.

sábado, 30 de julio de 2016

EL TABÚ DEL ABUSO SEXUAL

Es difícil detectar que un niño está siendo víctima de abusos porque no lo verbaliza al principio y, en la adolescencia, la conflictividad del joven se achaca a la etapa de crecimiento.

Contesta algo temerosa, arrastrando un poco la palabras y bajando la voz al teléfono, no tanto por ella sino porque desconoce cómo encajará la respuesta su interlocutor. «Sufrí abusos sexuales de los 9 años a los 17 y cuando, a los 33 años, lo verbalicé busqué ayuda especializada y no encontré lo que quería. Necesitaba saber que no estaba sola. Me di cuenta que los adultos éramos invisibles», narra Vicki Bernadet para explicar por qué creó la fundación que lleva su nombre. De eso hace ya 15 años y, aunque la entidad ha crecido a pasos de gigantes para dar respuesta a las necesidades de las las víctimas y la sociedad, pero ésta última sigue sin afrontar el problema y llamarlo por su nombre.

Cuatro estudios realizados en España coinciden en señalar que entre un 23 y 25 por ciento de las niñas, así como entre un 10 y un 15 por ciento de los niños sufren o han sufrido algún tipo de abuso sexual. La Organización Mundial de la Salud considera que estamos frente a una epidemia mundial –cabe destacar que en países latinoamericanos o africanos los porcentajes antes señalados pueden ser mucho más elevados–. Lejos de lo que la sociedad pueda creer, apunta Noemí Pereda, miembro del grupo de investigación en Victimización Infantil y Adolescente (GReVIA) de la UB y colaboradora de la Fundación Vicki Bernadet, entre otros, «los abusos sexuales no son sólo una violación, también lo son los tocamientos, proposiciones sexuales o el exhibicionismo». De hecho, cuando existe penetración el abuso pasa a ser agresión sexual, según tipifica el Código Penal.

Confianza y proximidad
En ambos casos se trata de delitos, aunque la pena y la prescripción del ilícito varía, explica el magistrado de la Sala Penal de la Audiencia de Barcelona, Santiago Vidal. Sin embargo, el volumen de denuncias no encaja con el de víctimas. En España, y según datos del Consejo General del Poder Judicial, se denuncian alrededor de 3.000 casos de abuso sexual que está penado con entre 6 y 12 años de cárcel. Las querellas por agresión ascienden a unas 250 al año en España. La pena mínima es de 12 años de prisión y la máxima es de 20. Tanto Pereda como Vidal coinciden en afirmar que los abusadores suelen tener una relación de parentesco o de confianza con el menor.

El perfil del pedófilo no es tan común, aunque sí más mediático, como el del abusador situacional, «aquel que tiene y se vale un contexto favorable, que está frente a un niño vulnerable y que, además, puede encontrar en las drogas o el alcohol el punto de desinhibición que necesita», detalla Pereda y añade «a ojos del resto, se trata de una persona normal, no marginal, que podría ser cualquiera». Alguien que se aprovecha de la confianza y la protección que el menor supone para someterlo.

Pero, ¿por qué los niños no verbalizan lo que les ocurre? «Al principio se le vende que se trata de un juego, secreto entre el abusador y él», explica Pereda. En ese momento, aunque el menor se da cuenta que algo no está bien, «no puede o no sabe cómo explicar qué ocurre con esa persona que está abusando de él, más cuando confía en él». Con el tiempo, se da un desajuste y el niño «retorna a estadíos que ya había superado», como hacerse pipí en la cama o chuparse el dedo como un bebé. Luego todo vuelve a la normalidad de cara a la familia y la víctima pasa a vivir dos vidas paralelas, «la normal y la que vive bajo los abusos y es, en la adolescencia, cuando el joven junta ambas vidas y asume que eso no es normal, que no todos los niños han pasado por ello». Pero, quizás, ya se trate de un adolescente problemático, por lo que si habla de lo ocurrido no se le toma en serio. «Se dice que la verbalización del abuso sexual es tardía, conflictiva y poco creíble». O, quizás el adolescente, en su duelo, no encuentra un entorno en el que expresarse sin miedo. De hecho, la mayoría de las víctimas prefieren guardar silencio a lo largo de su vida y tratar de interiorizar que nada de lo que sufrió existió. «Curiosamente, se endurecen las penas contra los abusadores, pero no se ayuda a la víctima», resalta Pereda.

Un problema de todos
«El problema dejará de ser un tabú cuando pase de ser considerado un problema individual a un problema social, porque a todos nos puede pasar», declara Bernadet. Y, de ahí, su fundación, que asiste a las víctimas, pero también a sus familias e incluso a los abusadores; que forma a especialistas y sensibiliza en escuelas, además de dar visibilidad al problema.

  • El 25% de las niñas y el 15% de los niños sufre o ha sufrido estas prácticas
  • A pesar de la gravedad del problema, la sociedad se resiste a afrontarlo.

En Venezuela de cada 98 casos de abuso sexual infantil solo se denuncia uno.

La prevención es la clave. Según cifras de la Unicef, uno de cada tres niños va a sufrir algún tipo de abuso sexual antes de llegar a la pubertad, las estadísticas son alarmantes. En una hora cerca de 224 niños han sido abusados sexualmente, la cifra corresponde solo a Latinoamérica.
Laura Acosta, coordinadora de sanidad del grupo Soy Un Guardián fundación sin fines de lucro que busca prevenir el abuso sexual infantil, aseguró que a pesar de que Venezuela no cuenta con cifras oficiales sobre violaciones, manejan que de cada 98 casos solo uno se denuncia.
“Creemos que educar sexualmente a nuestros niños es una manera de protegerlos del abuso sexual infantil, fomentamos campañas y programas que sensibilicen a la sociedad sobre este flagelo, es tarea de todos porque todos tenemos niños que nos pueden importar. Al pensar en tres niños, que uno quieras bien sean en sobrinos, primos, hijos en el vecino, si eligen a uno de esos tres a uno le va a tocar un abuso sexual, son las estadísticas”.


miércoles, 4 de mayo de 2016

"Tras 50 años de amnesia descubrí que mi abuelo había abusado de mí"

     Inconscientemente bloqueó una parte de su infancia y aunque siempre vivió atormentada por la culpa y la baja autoestima, los recuerdos estallaron durante un viaje a Tailandia al tomar conciencia de la explotación sexual infantil. Entonces, con 57 años, recordó lo ocurrido.

     Marian ha vivido hasta ahora una vida aparentemente normal. Tiene cincuenta y siete años y siempre ha trabajado. Se casó y tuvo hijos. El matrimonio se acabó y hace cuatro años comenzó una nueva relación. Todo aparentemente normal. Pero algo no marchaba bien. De hecho, nunca ha ido bien. Su lucha constante contra sus propios pensamientos y tormentos, que ha tratado siempre de apartar, nunca le permitieron ser del todo feliz. Tampoco el sentimiento de culpa, ni la baja autoestima que ha padecido hasta ahora.
     Durante cincuenta años, esta mujer no supo por qué no conseguía estar en paz consigo misma. Pero un episodio sexual con su pareja y un viaje a Tailandia que realizó el pasado verano le han hecho recuperar la memoria y recordar el borrón que inconscientemente hizo de una parte de su infancia. “He tenido un bloqueo total que no me permitía rememorar nada de lo que ocurrió”, explica Marian a este diario.
     El pasado mes de julio Marian abrió su propia caja de Pandora. Los idílicos paisajes del sureste asiático chocaron en su mente con el lado más sórdido del país: el turismo sexual infantil. Y algo se removió dentro de ella. Las ráfagas de imágenes le hicieron recordar que hace cincuenta años sufrió abusos sexuales por parte de su abuelo materno. Tenía siete años y los abusos fueron prolongados en el tiempo. “Es un país donde se abusa mucho de la menor. A las niñas se les ve el miedo en la cara. Eso fue la chispa y algo explotó dentro de mi. Se destapó algo que he tenido oculto durante toda mi vida”, afirma Marian. La rabia, el odio y el llanto brotaron a borbotones y decidió dejar a su pareja. “No sé descifrar las sensaciones que me salieron en aquel momento”.
     Según datos ofrecidos por la asociación Garaitza, especializada en el tratamiento del abuso y maltrato en la infancia y desprendidos de las estadísticas elaboradas por el profesor Félix López, catedrático de psicología de la sexualidad de la Universidad de Salamanca, el 23% de las niñas y el 15% de los niños en España sufren algún tipo de abuso sexual. Cifras publicadas por el Consejo Europeo estiman que 1 de cada 5 niños en Europa son víctimas de algún tipo de violencia sexual y entre el 70 y el 85% de los casos tienen en común que el agresor pertenece al entorno del menor. “Es una cosa de la que no se habla porque lo que toca es la familia y la sexualidad. Es un tema tabú en nuestro país y también a nivel mundial”, explica Carmen Escudero, presidenta de la organización. “En el abuso se impone el silencio y una de las formas de romperlo es hablarlo”, añade Pilar Polo, psicóloga de la Fundación Vicky Bernadet.
     Escudero aclara que el abuso sexual en la infancia genera secuelas a todos los niveles de la vida cotidiana adulta: desde cualquier tipo de adicción, pasando por enfermedades, hasta daños psicológicos y emocionales graves. “Adicción a drogas, comida, alcohol, a relaciones insanas, al sufrimiento, ludopatía, etc.”, declara la experta.
Tendencias suicidas
     El pensamiento suicida también es una de las consecuencias. “En los casos con los que yo trabajo la ideación suicida es muy elevada, un 90%. Otra cosa diferente es que se lleve a término”. Por otro lado, los menores que han sufrido abusos sexuales pueden padecer amnesia. “No recuerdan lo que ocurrió. Tienen las secuelas del abuso pero no tienen el recuerdo de haberlo vivido. Lo sufre en torno a un 40% de las víctimas con las que trabajo. Bloquean situaciones concretas de agresiones que su cabeza de niño no puede sostener”, subraya Escudero. Algunas personas no lo recuerdan nunca y otras conviven con sus propias intuiciones, que pueden estallar en cualquier momento, como es el caso de Marian, que decidió acudir el pasado mes de septiembre a Garaitza para buscar apoyo.
     “Mi mente lo encerró para que no me hiciese daño, pero todas las secuelas estaban ahí dentro. Ahora me siento mejor, estoy haciendo un gran trabajo en la asociación y afirmo que se puede superar y salir adelante”, explica Marian. Para ella, dice, lo más difícil de este proceso ha sido perdonar a su madre, que también sufrió abusos por parte del mismo agresor, su propio padre. “Cuando destapé todo me preguntaba ¿por qué no me protegió? He aprendido a aceptarla tal y como es. Ha sido una de mis grandes pruebas”.
     Marian tiene claro que si hubiese podido habría denunciado a su agresor, pero falleció hace años. “Es un derecho que yo tengo porque me agredieron y abusaron de mi. Es importante sacar la verdad de cada uno. Hay abusos en las familias y eso se tiene que destapar. Ya basta de que todo quede oculto”, critica.
     Según Garaitza, esta situación está motivada por dos causas: la escasez de recursos públicos y privados para su tratamiento y el secretismo que envuelve a los abusos sexuales. “La infancia no es un lobby de poder y estos temas siempre quedan en segundo término en las agendas políticas”, añade Polo. Los expertos también coinciden en que la prescripción de los delitos sexuales no ayuda a paliar esta lacra. La legislación fija que los abusos sexuales a menores prescriben entre los cinco y diez años a partir de la mayoría de edad de la víctima. “Si las secuelas no prescriben, ¿por qué los delitos sí?”, pregunta Escudero.

Marian recordó con 57 años que su abuelo materno abusó de ella sexualmente cuando tenía 7.
Marian recordó con 57 años que su abuelo materno abusó de ella sexualmente cuando tenía 7.

viernes, 29 de abril de 2016

"Mi tío abusó de mí hasta los 12 años. No olvido sus manos"

     Esta es la historia de Mayuli Ahumada, que sufrió abusos continuados en la infancia durante seis años y hoy puede contarlo.


     La primera vez que su tío materno abusó de ella, Mayuli tenía seis años. La última vez que lo hizo, ella había cumplido 12.
     Entre las dos frases anteriores caben un punto y seguido y también una niña que iba a dejar de serlo, unos tocamientos que se repetían casi a diario, un posterior intento de suicidio, un rechazo visceral al cuerpo masculino y una muñeca rota por manoseada.
     Seis años así. Como si la cría fuera arcilla y el tío babeara como alfarero.
-¿Qué queda de aquello?
     -Miro mucho las manos de los hombres -nos mira las nuestras sin demasiado disimulo-. Porque él las tenía de una forma muy concreta. Grandes. Con los dedos muy gordos. Con las uñas cortadas en curva... Yo he visto manos así por ahí y todavía me cago viva.
Nos da la suya. Se llama Mayuli Ahumada. Es chilena. Desde los 11 meses de vida reside en Vilanova i la Geltru (Barcelona). Tiene 39 años. Es madre de una hija de cinco y otra de tres. Y no oculta su rostro para contar lo que muy pocas veces se cuenta a cara descubierta: una de cada cinco mujeres ha sufrido abusos sexuales en España durante la infancia.
Mayuli es una de ellas.
-Vinimos a España huyendo de la dictadura chilena. Mi padre hacía chapuzas de fontanero y mi madre era comercial. Al cabo de los años de venir a Barcelona, mi tío les llamó y les dijo que también se venía. Como mis padres estaban trabajando, cada vez que necesitaban canguro, tiraban de él. Así empezó todo.Recuerdo la primera vez: él me acababa de duchar, me secó. Y me dijo que nos íbamos a dar un beso de cine. De adultos. Y lo hizo.
-¿Qué recuerdas de aquello? ¿Vergüenza? ¿Culpabilidad? ¿Miedo?
     -Yo me emocioné mogollón. Si te soy sincera, al principio sentí placer y emoción. Sólo tenía seis años. Yo era una niña, tenía a un tío que me llenaba de regalos y de mimos. Me tocaba sin hacerme daño. Y luego me hacía sentir importante: una persona adulta a la que quieres te dice que tienes un secreto que guardar, entre él y tú, sólo entre los dos... Lo peor viene cuando vas creciendo y te das cuenta de lo que ocurre. Entonces comienza la vergüenza, el odio. Y la culpa. La culpa como una losa.
Si ahora lo cuenta en esta mañana soleada de abril, si ahora nos lo explica al fin con todo detalle después de mucho silencio, es porque la mujer que no dejaba de ser niña participó durante años en una terapia de atención integral a las víctimas de abusos sexuales durante la infancia, en la Fundación Vicki Bernadet (premiada por la Fundación La Caixa). Y desde entonces Mayuli no le tiene terror a los espejos del baño.
     Eran varias veces por semana. Todas las semanas del año. Durante seis largos cursos. Como una obsesión enfermiza. El tío que vivía en la puerta de al lado la reclamaba para todo hasta el punto de que el hermano de Mayuli sentía celos del trato exclusivo que recibía su hermana. La infancia como un Cinexin: cierra los ojos y se sigue acordando de aquellos momentos. Las manos grandes. Las indicaciones de lo que tendría que hacerle a su novio cuando creciera. Lo que pasaba en el sofá. Y la escena del tío lavándose los genitales en la pila para que la niña lo viera.
     -Mi tío abusó de mí desde los seis hasta los 12 años. A los 12 le dije basta. Mis padres estaban en la cocina y yo estaba en su habitación con mi tío, sentada a los pies de la cama. Me vino a decir algo y le contesté: 'Se ha acabado. A mí ya no me tocas más'. El se reía. Me dijo que no podría soportarlo -relata-. Al poco tiempo estaban echando un documental por la televisión sobre abusos a menores, yo lo estaba viendo y me puse a llorar. Mi madre me preguntó qué me pasaba. Le dije que me pasaba lo mismo que a los niños de la tele...
-¿Y ella cómo reaccionó?
     -Decidió que era mejor no contárselo a nadie. Me dijo que si se la gente se enteraba, de mayor no me darían trabajo.
      Así que la chica que quería ser bailarina comenzó a perder el paso. En aquella cueva se le proyectaron muchas sombras: no salía de casa. Su abuela le dijo que la culpa era de ella, por ir «por ahí» a los seis años, «con una faldita, a sentarse en las piernas de los hombres». Sus padres no cortaron las relaciones con el tío.A los 17, la chica trató de suicidarse tragándose un bote de pastillas entero.
     Hoy, Mayuli está en el paro pero rebosa una felicidad sincera. Hoy, el tío de Mayuli está en prisión preventiva a la espera de juicio por abusar de otra sobrina. Y Mayuli cuenta los días que restan para la vista, porque querría ir y mirarle a la cara.
     Ese simple gesto le llevó un siglo. Por ejemplo, bastantes años después de los abusos, el tío comenzó a acudir al taller mecánico en que trabajaba ella, donde acabó de cliente habitual. Llegaba, aparcaba el coche y salía erguido como una vela buscándola con la mirada.
-¿Y tú qué hacías?
     -Me escondía. O agachaba la cabeza. Me daba la impresión de que la culpable había sido yo. Por eso me ponía toda roja y no podía ni verle. Luego ya no. Luego, cuando hice la terapia en grupo, y estuve años con las psicólogas sacándome esto, yo levantaba bien alta la cabeza, como una jirafa. ¿Y sabes qué? Que el que la agachaba era él.
     Lo cuenta porque dice que la gente tiene que saber que esto sucede. Ahora mismo, explica. Al lado de casa. Con quien menos te lo esperas.
    -Hubo un tiempo en que soñaba con que le mataba. En el sueño le atropellaba con el coche. Él se quedaba herido. Y yo bajaba del vehículo y... le meaba encima. En las heridas. Para que le escocieran. Quería hacerlo sufrir. Esto que te cuento era lo que soñaba con veintitantos años... ¿Hoy? Hoy me produce indiferencia.


Mayuli.

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/04/28/5719225ee2704e8b038b45c9.html

jueves, 28 de abril de 2016

Su padre la abusó durante 6 años y lo contó en Facebook

     Milagros, una joven de 20 años, publicó una carta en la red social para dar a conocer el calvario que vivió con su progenitor cuando era niña.


     "Me llamo Milagros, tengo 20 años, soy de Argentina; y vivo en San Francisco, Córdoba", puede leerse en el segundo párrafo de la carta que escribió y fue publicada en la página de Facebook "No más gritos sin voz". 
A través del escrito, la joven contó su historia. "Durante 6 años -escribió- de mi infancia, fui abusada sexualmente por parte de mi progenitor, fueron 6 años de amenazas y violencia física, emocional y psicológicamente. Me decía que era un juego, en donde solo podíamos jugar él y yo".

     "Este silencio lo llevé conmigo por años y cuando adquirí mi mayoría de edad se lo conté a mi mamá, la cual se aterrorizó, por mi historia y por su historia (la cual no conozco completamente)", añadió. 

     Hace 15 días, la joven denunció a su papá. "Recordé cosas -relató- que pensé que tenía 'muertas' dentro de mí, conté cada detalle, cada situación vivida, cada palabra, cada gesto. Pero.. cuando salí de la policía me sentí tan... completa; libre; imaginé que podía 'volar'... Qué sensación". 

     Milagro comentó que desde hace dos años está con tratamiento psicológico y que actualmente cuenta con el apoyo de su mamá, su novio y sus amigas. "Hoy sus amenazas -agregó- me alimentan mucho más mi fortaleza, me dan ganas de seguir adelante para ponerle un punto final a todo esto. Es solo el comienzo, pero lo peor ya pasó y estoy bien firme para todo lo que pueda venir"


Su padre la abusó durante 6 años y lo contó en Facebook

http://www.tiempodesanjuan.com/elpais/2016/4/27/padre-abuso-durante-anos-conto-facebook-131671.html